Revista Diabetes 53

Diabetes RINCÓN DE LOS INFLUENCERS 57 der” esa prestación al paciente por parte del equipo médico y hacerla seductora no sólo para los padres? AL FINAL, HAY QUE ACEPTAR QUE DOS MÁS DOS NO SON CUATRO En diabetes, quienes llevamos ya algunos años hemos dicho a muchas personas y en muchas ocasiones uno de los mejores consejos que se pueden dar: que dos más dos rara vez suman cuatro. Y este principio inmutable y universal –que es otro de los grandes axiomas de la diabetes- debe ser aceptado y asimilado por la persona cuanto antes. Y cuando digo cuanto antes es cuanto an- tes. Porque si no, ocurrirá otro de los peligros de la tec- nología, que es la inercial tendencia de muchos a pensar que lo tecnológico implica perfección, control, comodi- dad, vida normal… y hasta curación. Y no. Hoy por hoy debemos asimilar que t odo el arsenal tecnológico que tenemos está aquí para mejorar, siempre que contemos con dos fundamentales aliados: nuestra formación como paciente… y nuestra disposición a aprender. Sin estos úl- timos puntos nada se puede hacer, por mucha tecnología con la que contemos. Pero una vez asegurados esos dos pilares primordiales, hay que recibir la primera gran bo- fetada que nos arrea la diabetes: que dos más dos rara vez suman cuatro. Ni con medidor continuo… ni con bomba inteligente… ni con calculador de HC … ni con nada. Un principio que se aplica tanto al recién diagnosticado como a un maestro Jedi. Algo que un profesional médico tiene claro, pero que un paciente debe descubrir… y asimilar. La tecnología hoy no evita que tras varios días haciendo lo mis- mo y comiendo lo mismo, nuestras curvas de glucosa sean completamente diferentes. Por tanto, a nivel psicológico los pacientes debemos hacer un trabajo de tragarnos esa pastilla que tiene el tamaño de una rueda de molino y que es difícil de pasar por la garganta. Pero así es Ella. Y la tecnología de momento se sigue viendo limitada para que consiga que dos más dos sumen cuatro. LA COMPARACIÓN ES ILUSIONANTE Sea como fuere, una vez visto alguno de los contras de la tec- nología actual, debemos en cualquier caso felicitarnos por estar donde estamos. Sobre todo quienes como yo somos dinosaurios de la diabetes, personas (tanto pacientes como profesionales de salud) que procedemos de un Cretácico Superior en el que la glucemia se medía en orina… el resultado era un rango, no una cifra… las insulinas eran incapaces de gestionar las ingestas… y tantas y tantas diferencias con la época actual, de la que me maravillo cada vez que me pongo un sensor en el cuerpo y veo el avance en las insulinas o en los dispositivos que la administran, por mucho “lado oscuro” que tengan. Así que… que la tecnología nos acompañe… siempre.

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